viernes, 13 de agosto de 2010

LA DEPRESIÓN



Aproximadamente el 15% de la población tiene en su vida al menos un episodio de depresión mayor. La depresión grave ocupa el quinto lugar entre las diez causas principales de enfermedad, y en algunos grupos de edad es la cuarta causa de muerte.
En el año 2001 la OMS (Organización Mundial de la Salud) edita un comunicado en el que advierte de la participación de la depresión en la etiología de un número importante de enfermedades orgánicas. Señala que la depresión es precursora de gran número de enfermedades orgánicas tales como cáncer, infarto, artritis reumatoide, etc.
La depresión se caracteriza psíquicamente por un estado de ánimo profundamente doloroso, la pérdida de interés por el mundo exterior y de la capacidad de amar, la inhibición de todas las funciones del yo (anorexia, insomnio...) y la disminución del amor propio. Esta disminución del amor propio se traduce en reproches y acusaciones continuas que el paciente se dirige a sí mismo.
Se produce siempre frente a una pérdida de objeto. La pérdida puede ser de una persona amada o de un ideal y es característico que sea inconsciente: el deprimido no sabe lo que ha perdido, o si se trata de una persona, no sabe lo que con ella ha perdido, es decir, lo que esa persona significaba para él. Sin embargo, no toda pérdida de objeto es seguida de una depresión, la reacción normal ante la pérdida es el duelo.
El mayor riesgo de estar deprimido, es la tendencia al suicidio que tienen estos pacientes, y que hace que éste sea un importante problema de salud. El 15% de los pacientes con depresión no tratada, se suicidan. El suicidio es responsable de más muertes al año que las producidas anualmente por el conjunto de todos los conflictos bélicos que asolan el planeta.
Pero además un paciente deprimido también puede cercenar su vida no sólo con los métodos por todos conocidos (como arrojarse al vacío o tomar pastillas) sino también mediante lo que podríamos llamar “suicidios encubiertos” ya que tiene mayor riesgo de sufrir enfermedades físicas que pueden ser mortales (por ejemplo, cardiopatía isquémica) y es más propenso a realizar conductas de riesgo (como fumar, mantener relaciones sexuales de riesgo, no cumplir los tratamientos médicos, etc.) que serían formas de suicidarse poco a poco.

El psicoanálisis es de gran utilidad para estos pacientes.

Si usted presenta uno de estos síntomas, es el momento de consultar a un psicoanalista.
“Comienzo a psicoanalizarme, no para curar ninguna
herida pasada, sino para vivir mejor los años futuros.”
Miguel Oscar Menassa

jueves, 12 de agosto de 2010

TRASTORNO POR ANSIEDAD GENERALIZADA

Cuadro: Los días gigantescos. René Magritte


En 1894 Freud describe un complejo de síntomas al que le da el nombre de neurosis de angustia (lo que hoy se conoce como trastorno por ansiedad) porque todos sus componentes pueden ser agrupados en torno a uno principal, que es la angustia. La aportación que se hace a la Psiquiatría con esta descripción es fundamental, ya que hasta entonces esta neurosis estaba incluida en una especie de cajón de sastre, junto con otros tantos padecimientos psíquicos. Poder aislarla y reconocerla, es el primer paso para su posible abordaje terapéutico.
La neurosis de angustia puede manifestarse de manera completa o con un desarrollo rudimentario (es decir, se puede producir la crisis de angustia completa o sólo alguno de sus componentes aislados: la taquicardia, la taquipnea, etc.), así mismo, puede aparecer aislada, como único padecimiento del paciente, o en combinación con otras neurosis, en cuyo caso hablamos de neurosis mixta.
El cuadro clínico tiene las siguientes características:
A) La excitabilidad general: surge siempre, y es teóricamente muy importante. Una elevada excitabilidad indica siempre acumulación de excitación o incapacidad de resistirla; esto es, acumulación absoluta o relativa de excitación. Dentro de esta elevada excitabilidad estaría por ejemplo la hiperestesia auditiva (una hipersensibilidad con respecto a los ruidos) que puede ser causa de insomnio.

B) La espera angustiosa: La espera angustiosa es el síntoma nodular, se trata de un “quantum” de angustia, libremente flotante, que se halla dispuesto en todo momento a enlazarse a cualquier idea.
Por ejemplo: La mujer que cada vez que oye toser a su marido, propenso a los catarros, piensa en la posibilidad de que contraiga una neumonía mortal, y ve en su imaginación pasar el entierro. O aquella otra que cuando al volver a casa ve un grupo de personas ante su puerta, piensa que alguno de sus hijos se ha caído desde un balcón, y si oye la sirena de una ambulancia, piensa que es algún ser querido el que va en ella. Todas estas ideas son del orden de la espera angustiosa. La espera angustiosa se da también mitigada en lo normal, es lo que llamamos ansiedad o tendencia a la visión pesimista de las cosas, pero en la neurosis de angustia, sobrepasa siempre el nivel normal.

C) Esta espera angustiosa, constantemente en acecho, puede también irrumpir de repente en la conciencia en forma de un ATAQUE DE ANGUSTIA o ATAQUE DE PÁNICO. El ataque puede consistir tan sólo en la sensación de angustia, sin ninguna otra representación asociada, o bien asociarse a la idea de muerte o locura o acompañarse de sensaciones físicas (lo que se llama cortejo sintomático de la angustia) tales como parestesias, palpitaciones, disnea, sudores, atracones de comida, etc. Con frecuencia en estos casos el paciente no menciona la sensación de angustia o alude ligeramente a ella, calificándola de malestar. La combinación de estos elementos en el ataque de angustia es infinitamente variable, y además cada uno de los síntomas puede constituir por sí solo un ataque de angustia y serían equivalentes del mismo. Es decir, el paciente no presenta sensación de angustia, sino uno de los síntomas concretos como: palpitaciones, perturbaciones de la respiración, ataques de sudor (a veces nocturno), ataques de bulimia, despeños diarreicos (diarrea abundante que se produce de manera abrupta), síntomas digestivos como sensaciones de náuseas y malestar, vértigo, etc.

D) Sobre la base de la espera angustiosa, por un lado, y por otro de la tendencia a los ataques de angustia y de vértigo, se desarrollan fobias típicas:
Fobias relacionadas con la locomoción (con el movimiento, con la deambulación). La más típica es la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), que se precede con frecuencia de un ataque de vértigo sin angustia, que acontece en la calle. La locomoción en estos pacientes no se ve afectada excepto en determinadas condiciones, tales como la falta de un acompañante o el paso por calles estrechas, etc.

E) Varios de los síntomas citados que acompañan o representan al ataque de angustia, se presentan también en forma crónica, siendo entonces más difícil descubrirlos, ya que la sensación de angustia concomitante es menos precisa que en el ataque de angustia. Así sucede especialmente con la diarrea, el vértigo y las parestesias, la sensación duradera de cansancio, etc.

El psicoanálisis es de gran utilidad para estos pacientes.
Si usted presenta uno de estos síntomas, es el momento de consultar a un psicoanalista.
“Comienzo a psicoanalizarme, no para curar ninguna herida pasada, sino para vivir mejor los años futuros.”


Miguel Oscar Menassa

martes, 10 de agosto de 2010

¿QUÉ NOS PASA CON LOS CAMBIOS?

Turner: Claro de Luna

A los humanos los cambios siempre nos inquietan, como muestra el refrán: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Y no es que siempre nos cueste cambiar, a veces lo que nos cuesta es permanecer en una actividad, en una profesión, en un amor… A veces, cuando nos toca cambiar, quisiéramos permanecer en lo anterior, y cuando nos toca permanecer, nos aburrimos y queremos hacer algo original.
Nos resistimos a cambiar de personalidad, de manera de pensar. Decía Einstein que desintegrar un átomo es más fácil que acabar con un prejuicio. Nos negamos a abandonar antiguas ideas, o maneras de pensar que, en muchas ocasiones, hemos aprendido de nuestros padres. El humano es muy narcisista, cuando considera algo suyo, lo considera bueno sólo por ser suyo, y le cuesta mucho reconocer que es un error y transformarlo.
Es como si consideráramos que somos perfectos y que ya estamos hechos, que ya estamos “realizados” por utilizar una expresión común: “Me siento realizado, o realizada”… Lo único que nos permite seguir creciendo, seguir prosperando en el amor, en lo económico, en nuestras relaciones sociales, laborales, etc., es aceptar que no estamos “acabados”, valga el doble sentido de esta expresión, no estamos acabados de hacer, sino que estamos haciéndonos. Si no toleramos los cambios, frenamos nuestras posibilidades de crecimiento.
Hay situaciones humanas por las que atravesamos todos: la niñez, el paso a la adolescencia, el envejecimiento, la menopausia en las mujeres… y no todos los humanos reaccionan igual frente a esas situaciones inevitables, de hecho, a veces, por no aceptar algo propio de esas etapas, por no aceptar el cambio, en ocasiones se enferma.
Si tienes problema con los cambios es el momento de comenzar tu psicoanálisis.
Dra. Pilar Rojas.
Psicoanalista
pilar@pilarrojas.e.telefonica.net
696194259

viernes, 23 de julio de 2010

ALGUNOS "CONSEJOS" SON INTERPRETACIONES

La ninfa de las aguas. Herber James Draper


CONSEJO I
No te detengas
lo que nada lo puede
lo podrá tu amor
lo que no puede tu amor
lo podrá tu deseo.
Y si tu amor y tu deseo no pueden
el estallido debe haberse producido
seguramente en tu corazón, en tu cabeza.
Repliégate.
Húndete en el mar.

CONSEJO II
No hay que temer: el mar es para todos.
En marea alta dejarse llevar
no hacer movimientos contradictorios.
En marea baja dejar librado todo a la imaginación.

Es necesario que el mar
sea navegable en todos los casos.

CONSEJO III
Cuando llueve
hay que tener cuidado con los ángeles.
Suelen caer pesadamente sobre nosotros
cuando mojan sus alas.
No hay que tener piedad.
Uno solo de ellos
puede alegrarnos la vida para siempre.

Miguel Oscar Menassa, Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010
Del Libro Yo Pecador

domingo, 20 de junio de 2010

LOS SUEÑOS

Cuadro: Estudio para la disputa entre Oberón y Titania, de Joseph Noel Paton


El gran descubrimiento freudiano fue el de lo inconsciente, descubrir que suceden cosas en nosotros que nuestra conciencia ignora. Freud comienza a estudiar los sueños, pero los sueños no le interesan tanto como los mecanismos por los que se producen y en el “aparato” en el que se producen. Los sueños nos interesan, no en sí mismos, sino porque son la vía regia al inconsciente.
Freud descubrió primero que los síntomas patológicos de determinados pacientes poseían un sentido, descubrimiento que constituyó la base y el punto de partida del tratamiento psicoanalítico. En el curso de estos tratamientos observó que los enfermos incluían entre sus síntomas algunos de sus sueños, y esta inclusión fue lo que hizo suponer que estos sueños debían también poseer su sentido propio.
Podríamos decir que Freud escribe La interpretación de los sueños, para generalizar lo que había descubierto en los pacientes neuróticos sobre el funcionamiento del psiquismo. Porque sabía que le iban a objetar: eso que usted ha descubierto, le pasa sólo a los neuróticos. Y eso no era así, los mecanismos psíquicos son los mismos para los sanos y para los enfermos, lo que es diferente es el resultado, pero no los mecanismos.
Si quieres leer algo más sobre los sueños puedes leer el artículo de El País donde colaboro:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/06/12/actualidad/1276293601_850215.html



miércoles, 16 de junio de 2010

ACERCA DE LO GRUPAL

Cuadro: Viejo y vieja tomando sopa. Francisco de Goya



Freud en 1920, en Psicología de las masas y análisis del yo, abre una nueva dimensión, un nuevo decir sobre lo grupal. Plantea que no hay diferencia entre la psicología individual y la psicología social o colectiva. Siendo, para Freud y para nosotros, la psicología individual, al mismo tiempo y desde el principio, psicología social. Esto es así porque el otro, como semejante, forma parte de cada uno ya sea como modelo, como auxiliar o como adversario. Esto quiere decir que todos y cada uno somos masa y somos individuos singulares.



Como grupo repetimos el primer grupo al cual pertenecimos: el grupo familiar y como masa repetimos la forma más primitiva de sociedad: la horda primitiva.



Y no es necesario integrarse en una aparente multitud para que se ponga en acto la psicología de las masas, pues sabemos que se puede hablar de colectividad de dos personas, baste como ejemplo la relación de los hijos con los padres, la relación con la persona amada, con los amigos.



Freud en el trabajo mencionado diferencia entre multitudes efímeras y duraderas, homogéneas, naturales y artificiales, además de sus posibles combinatorias. Sin embargo, la estructura que mantiene el vínculo y, también, lo que cohesiona es siempre lo mismo que denominamos estructura libidinal. Freud al producir la noción de libido subvierte la noción de sugestión y determina que es por el amor, por miedo a perder el amor, el amor de los otros, que el hombre llega a una cierta renuncia de sus propios deseos personales y su realización inmediata, siendo de esta manera el amor el medio por el cual el ser humano entra en la cultura.



Freud cuando nos habla de la identificación como una categoría estructurante, se detiene con la misma intención e importancia en tres modos de identificación o tres formas de enlace afectivo con «el otro» que producen transformaciones tales en el sujeto que constituyen, en él, lugares claves de su estructura: El Ideal del Yo, el objeto y el deseo.



Freud, también, nos aporta las patologías de la identificación. Todas las identificaciones van a ser posibles después del acontecimiento de la identificación primordial que produce la formación del Ideal del yo (que posibilitará todas las relaciones con el otro sexo, cuando el objeto amoroso ocupe el lugar del Ideal del yo) y la formación del yo (que posibilitará todas las relaciones con el mismo sexo que el sujeto, cuando el objeto amoroso ocupe el lugar del yo). La misma identificación que nos permite constituirnos como sujetos del deseo nos va a permitir, también, identificarnos al síntoma del otro, produciendo la estructura clínica de la histeria o bien aquella identificación que nos permite la identificación narcisística, también, nos permite identificarnos con el objeto perdido produciendo la estructura clínica de la melancolía.



En la identificación colectiva o en la grupal se ponen en juego los tres tipos de identificación y no por ello los elementos que forman el grupo pierden su individualidad, sino más bien, se multiplican las diferencias entre los integrantes ya que cada uno se identifica en grado diferente.



Pienso que en este momento de la conversación sería bueno remarcar que, sabiendo que el hombre no es un animal gregario sino un animal de horda, es decir, esclavos buscando amo, más que sed de libertad tenemos sed de ser dominados, por eso que en la mayoría de los casos fraternizar siempre acaba en disgregación, siempre en atentados contra la libertad. Por eso función primordial y, a veces, única del coordinador, es hacer entrar al grupo en la dialéctica del deseo inconsciente donde ningún amo es absoluto, ni siquiera la muerte, ya que la paradoja de lo imposible que plantea el deseo pone en cuestión toda armonía, toda circularidad, toda dependencia que no esté regida por el significante.



Ya que en el orden del significante no sólo la carencia del hombre es la misma que la carencia de la mujer, sino que la carencia del esclavo es la misma que la carencia del amo. En definitiva, para la dialéctica del deseo la propia poesía no pertenece a nadie, es decir, cualquier ser parlante puede caer en la ilusión de poseerla y esto puede resultar de suma importancia para el desarrollo de los talleres de poesía./…


Miguel Oscar Menassa. Del libro Freud y Lacan hablados 2

domingo, 2 de mayo de 2010

EN UNA SOCIEDAD JUSTA EL TRABAJO ES UN DON

Cuadro: Las espigadoras. Millet


EN UNA SOCIEDAD JUSTA,
EL TRABAJO ES UN DON
1
Y éste es el verso donde intentaré
dejaros la enseñanza más necesaria:
En una sociedad justa, el trabajo es un don:
una alegría, un bien, humano propiamente,
con el cual se puede modificar lo natural
la vida, los enjambres de sueños, el sol.
Con el trabajo
el hombre pudo volar sin alas
navegar por la mares sin conocer el mar.
Del árbol
estupefacto de sorpresa ante el hombre
pudo el trabajo arrancar una silla
y de la piedra las señales
que forjan el porvenir del hombre,
su casa,
sus monumentos,
su propia lápida.
2
Quiero que siempre llevéis a vuestro lado
la gubia, la garlopa, el martillo, la hoz,
esas frases que servirán hasta el final,
para limar, las asperezas de la muerte.
Y si alguien os preguntara, para qué tanto,
para qué tanta pasión puesta en el trabajo,
vosotros responderéis, con celeridad:
para nada, trabajamos para vivir la vida
trabajamos
para que en el humano mundo
haya señas de que nosotros estuvimos,
creando y trabajando,
tal vez, en este mundo,
que hicimos un trabajo para vivir,
para amar,
para congelar la propia mirada de la muerte
hicimos un trabajo y escribimos un verso.

Miguel Oscar Menassa
Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010